Esclavos de las estrellas
Ciencia-ficción Reseñas

Esclavos de las estrellas (2025): otra versión sobre el origen del ser humano

Tras varias semanas perdida en los reinos de la fantasía y un parón para leer propuestas que me sacaban ampliamente de mi zona de confort, las otras miembros del equipo de La buhardilla me ofrecieron volver al género de la ciencia ficción con este libro salido de la pluma de Nuell Martin. La vuelta, aunque interesante, no ha sido exactamente como esperaba. Me explico.

Lo que la editorial cuenta

 Cuando un humilde sacerdote de Montenegro descubre que un manuscrito escrito por San Lucas y oculto durante siglos bajo su capilla centenaria está empezando a cumplir su antigua profecía, su vida se pone patas arriba. Lo que ve en el cielo nocturno lo confirma: un cuerpo celeste, oculto durante milenios, ha reaparecido sobre Júpiter… y nos está enviando un mensaje que espera una respuesta.

Al mismo tiempo, en todo el mundo, una misteriosa materia negra está desactivando silenciosamente los motores de combustión, llevando al mundo al borde del caos. A medida que las autoridades religiosas estrechan el cerco alrededor de él y el malestar público se intensifica, el sacerdote se ve obligado a huir, guiado únicamente por un grupo diverso de aliados que el azar ha cruzado en su camino, una advertencia codificada de las estrellas y una verdad que podría cambiar todo lo que creemos sobre la vida, la creación y el universo.

Lo que te contamos nosotras

Por dentro, el lector tiene que tener claro desde el principio que esto no es una novela, sino una teoría novelada. El autor nos intenta explicar un origen de la vida en la Tierra (incluida la raza humana) diferente al que todos hemos estudiado en la escuela. Para ello, crea unos personajes sin recorrido, cuya única misión es estar ahí para que la acción no suceda por sí misma. Así, por un lado, nos encontramos con Igor, un moje ortodoxo que lleva toda su vida custodiando un secreto del que depende el futuro de la humanidad entera, y que, cuando en el cielo aparecen las señales correctas, no duda en dejar atrás todo lo que conoce para cumplir con su misión. Por otro lado, tenemos a dos amigos, Max y Noah, cuyas profesiones respectivas (astrónomo e informático) les van a permitir entender algo mejor que el resto de ciudadanos de Viena lo que supone la noticia del primer contacto con vida extraterrestre del que se tiene conocimiento. El camino de los tres se cruzará de manera fortuita pero muy peligrosa, ya que las altas organizaciones mundiales, con la Iglesia y la CIA a la cabeza, no están dispuesta a permitir que la verdad salga a la luz.

Cuando digo que los personajes no tienen recorrido, no me refiero a que no sean entrañables. La amistad entre Noah y Max queda patente, y el fervor religioso de Igor está muy bien retratado. De hecho, ellos tres, junto con la experta en telecomunicaciones Karen, son lo más parecido a los protagonistas de esta historia, por el simple hecho de ser los que aparecen más veces. Sucesivamente, nos encontramos otros personajes, todos muy bien caracterizados, todos con alguna razón para formar parte de la trama, pero cuya aparición estelar no permite que se desarrollen más allá de la escena que tienen asignada.

Y es que, como hemos dicho más arriba, lo importante en Esclavos de las estrellas es la acción. Continuamente están pasando cosas, se plantean al lector preguntas y misterios al más puro estilo Dan Brown, de manera que la atención queda enganchada y leemos solo para saber cómo acabará todo al final.

Al servicio de la acción narrativa están también los espacios de la novela, de lo más dinámicos, con cambios continuos de escenario que nos llevan a estar, de forma prácticamente simultánea, en Viena, China o los Emiratos Árabes, para ser testigos de la crisis mundial que se gesta cuando las reservas petrolíferas del planeta empiezan a fallar. El tiempo (unos cuantos días) es frenético, pasa muy deprisa e imprime el ritmo que la historia necesita; Esclavos de las estrellas se lee de un tirón, y así debe ser para que surta el efecto deseado.

Por fuera, la historia se extiende a lo largo de 228 páginas divididas en capítulos sin numerar, marcados tan solo por una anotación que informa sobre el cambio de escenario. La narración, vital para desarrollar la tesis que el autor busca explicar, concentra el mayor preso estructural, en detrimento de la descripción, que aparece en contadas ocasiones, y del diálogo que, cuando aparece, también suele adquirir un matiz explicativo.

Valoración general

Esclavos de las estrellas es una tesis novelada sobre el origen del ser humano, interesante para aquellos lectores a los que les gusten el universo de las máquinas, la informática y la vida extraplanetaria. Al final de la historia, está explicación queda bien desarrollada y siembra la duda de si podría o no ser posible. ¿Quién sabe?

Lo mejor: El ritmo que adoptan las partes de la acción y algún que otro giro de guion inesperado; añade algo de misterio a la trama.
Lo peor: Las larguísimas explicaciones sobre informática y lenguaje binario. Al final, si el lector no está muy versado en el tema (como es mi caso), acaba perdiéndose y decide saltarse el pasaje entero.

AVISO: ¡SPOILERS! EL FINAL DE LA HISTORIA

Debo decir que el comportamiento de Noah y Karen me cabreó muchísimo, pero no tanto como el de Max, aceptando sin más drama el viaje interplanetario que le propone la máquina que se va a cargar su mundo y todo lo que le es querido, y que además tiene la desfachatez de asegurarle que recordará todo con detalle. Yo habría armado más escándalo en el primer caso, y me habría acorazado en un rechazo digno en el segundo. Además, como miembro de la raza humana, protesto enérgicamente contra ese final que nos reduce a simple experimento desechable (aunque me divirtió la ironía de los chinos, lo reconozco). Ahí queda mi queja.

Otra gente ha escrito…

Esclavos de las estrellas ya lleva en el mercado un tiempo que le permite haber recibido diversas valoraciones. Esto es lo que algunos de los otros lectores han opinado:

  • Es muy entretenido y la historia es intrigante. No puedes parar de leer y querrás saber cómo acaba…. El final te sorprenderá, pero lo mejor es cómo recorre el lector el camino para llegar al desenlace.
  • La lectura es ágil, pero no superficial. Y, aunque no soy fan de los thrillers con tintes apocalípticos, este me atrapó por esa mezcla de misticismo, ciencia y una sensación inquietante de “¿y si esto fuera real?». Es un viaje, sí. Pero de esos que no se hacen con maleta, sino con el alma en vilo.
  • Una historia muy elaborada y bien explicada. Estos libros que al final te dejan con un buen sabor de boca y de los que agradeces que te permitan pensar. El autor desarrolla sus descripciones y explicaciones de una forma amena, interesante y reflexiva.

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