Debo reconocer que siempre me ha gustado el género de la ciencia ficción, por todo lo que tiene de expectativa, por su capacidad para proponer dilemas morales a los que la humanidad parece que se enfrentará dentro de mucho tiempo, pero que a la vez parecen estar a la vuelta de la esquina. Sea en clave de comedia o con tintes dramáticos, la ciencia ficción nos obliga a examinar una y otra vez lo que significa ser humano. Por eso, cuando cayó en mis manos esta recopilación de tres relatos de Alez A. Armesto, me dispuse a dejarme sorprender una vez más por lo que podría ser si ocurriera… Y os aseguro que esta lectura no deja indiferente.
Lo que la editorial cuenta
¿Cómo afectan al ser humano las situaciones límite? Si todo aquello que nos sustenta se desmorona y nos enfrentamos a lo desconocido, ¿podemos albergar la esperanza de seguir siendo los mismos? Las premisas varían, los lugares y los protagonistas son distintos, pero los dilemas que presentan estos escritos —éticos, existenciales y sociales— resuenan por igual en todos ellos. En los tres laten la ira, el miedo y el horror, pero también la piedad, el amor y la esperanza. El contraste de estos sentimientos, junto a un ritmo sostenido y una prosa rica en imágenes, invita al lector a explorar tres futuros inquietantes, más o menos cercanos, más o menos imperfectos.
Lo que te contamos nosotros
Esta vez, la sinopsis se ajusta perfectamente a lo esperable. Por dentro, el autor trata de darnos tres perspectivas totalmente opuestas de un futuro que, lejos de parecer irreal o inalcanzable, se siente dolorosamente cercano y plausible. La primera historia establece una lucha por la supervivencia en un entorno que la humanidad no había previsto y para el que no estaba preparada; una realidad donde afloran los instintos más primarios, eso que conforman un espejo en el que no siempre nos queremos ver.

El segundo relato nos lleva hasta una nave espacial donde las IAs y los avances tecnológicos son una realidad que desafía a la ética y desencadena reuniones de comités y movimientos políticos, algo que nos hace pensar en cómo las sociedades cambian y de qué manera lo increíble pasa primero a ser parte de nuestro día a día, y se queda después obsoleto gracias a la evolución de la técnica.
Por último, la tercera propuesta del autor nos adentra en los entresijos de una gestora de últimas voluntades muy particular; aquí, de la mano del protagonista, asistiremos a la ejecución de un testamento de una forma que es tanto más inquietante cuanto más posible, dados los derroteros que está tomando la actualidad.

El protagonismo de los dos primeros relatos es múltiple, lo que permite al lector adentrarse en personalidades muy variadas. A esto ayuda la maestría de la pluma del autor, capaz de adoptar un buen número de registros dependiendo de si el narrador de la escena es bueno o malvado, cínico, egoísta, resiliente o cándido. Por el contrario, el protagonismo único del tercer relato es uno de sus puntos fuertes, porque nos permite conocer a fondo a Alberto, el hijo de un rico empresario que no puede acceder a la fortuna de su padre a no ser que acepte una serie de cláusulas de lo más extraño. No obstante, sean varios o uno, Armesto dibuja muy bien los seres que pueblan estas páginas, haciéndolos realistas hasta el punto de que el lector siente que se los podría encontrar a la vuelta de la esquina.

A este brillante trabajo de caracterización hay que sumarle una ambientación muy lograda, tanto en la distopía del primer relato, en la que podemos sentir la humedad y la desesperación de un mundo anegado en lluvia, como en el escenario altamente tecnificado de la segunda historia, en la que integramos de la manera más natural aspectos que ahora mismo nos parecen imposibles, o en la anodina cotidianidad del tercer relato, en el que lo que nos rodea no dista mucho de nuestro día a día, razón por la que inquieta tanto.
Por fuera, se trata de un conjunto de relatos breves, de no más de 70 páginas, divididos en capítulos que hacen la lectura más amena y permiten esos cambios de punto de vista narrativo de los que ya hemos hablado. El estilo es impecable, con un predominio claro de la narración sobre el diálogo, aunque la inserción de pensamientos y la acción sostenida hacen que el ritmo narrativo no decaiga en ningún momento.
Valoración general
Es difícil hacer una valoración general de tres relatos que no tienen en común más que el hecho de pertenecer a la ciencia ficción, pero, si atendemos a las líneas compartidas, debo decir que los tres permiten reflexionar sobre el futuro que nos espera, lejos de los brillos de láseres y las naves espaciales. En conjunto, son una lectura muy recomendable para todos los amantes de la ciencia ficción que sigue la línea abierta por Asimov y Orwell.

Lo mejor: La cotidianidad que rezuma cada una de las páginas. Armesto te hace sentir que lo que cuenta no es el futuro, sino el presente mismo que se despliega ante tus ojos y te impulsa a hacer valoraciones éticas para cada acción de los personajes.
Lo peor: La acumulación de tecnicismos del segundo relato lo hace un poco ininteligible, sobre todo al principio, cuando el lector no sabe las referencias de las siglas utilizadas ni el significado de muchos de los términos que los personajes utilizan con total normalidad. La lectura en este caso se hace algo densa y oscura.
AVISO: ¡SPOILERS! EL FINAL DE LA HISTORIA
De los tres finales, el que más me impactó fue el del tercer relato. Esa sala en la que Alberto se olvida de que no está interaccionando con personas, sino con inteligencias artificiales, y esa cláusula en la que renuncia a su privacidad para que una máquina transforme en datos toda su vida me pareció terrible, una advertencia que los humanos del presente no deberíamos pasar por alto. En contraposición, el segundo relato me pareció mucho más inverosímil, aunque debo reconocer que la física cuántica nunca ha sido algo de mi interés, por lo que todos los detalles de los agujeros negros escapan a mi comprensión. El primer relato me dejó muy triste; pese a que intenta transmitir esperanza, el hecho de que muera Pablo, que es el mejor de todos, hizo que me derrumbara un poco… Soy de finales felices, qué le vamos a hacer.
Otra gente ha escrito…
Bajo la lluvia, el primero de los relatos incluidos en Escritos de un futuro imperfecto, fue finalista del I Premio de Ciencia Ficción PC Castillero. Respecto de la obra en su conjunto, hay publicadas varias opiniones. Te incluimos algunas:
- Muy bien narrado y escrito. En concreto Bajo la lluvia me ha impresionado por su atmósfera. Una vez empezado no he podido dejar de leer hasta el final.
- Recomiendo este libro por su originalidad. Particularmente Bajo la lluvia relata una distopia de catástrofe, un mundo en transformación e impredecible. Los personajes se apoderan de la voz para narrar cada una de las subjetividades en un estado de supervivencia en el todo está abierto a la posibilidad. Tiranía, pillaje, heroísmo, ternura y dolor en un clima saturado de agua y fango. No se lo pierdan.
- En el libro hay tres microrelatos cuya lectura me han sorprendido de forma muy grata. Están muy bien escritos y consiguen mantener durante todo el tiempo una tensión inquietante.


